25 de abr. de 2015

Barcos de leyenda. La Vuelta al Mundo

El 6 de septiembre de 1522, diecisiete hombres y un capitán desembarcaban hambrientos, enfermos y exhaustos en el puerto gaditano de Sanlúcar de Barrameda.

Maltrecha y remendada, su nave, la Victoria, con 85 toneles de porte y unos 25 metros de eslora, había cortado cuatro veces la línea equinoccial y recorrido 14.000 leguas, dando por primera vez la vuelta al mundo.

El capitán superviviente era Juan Sebastián Elcano (1476-1526).

La Victoria era una nao, nombre por el que en el siglo XVI se entendía generalmente una embarcación de alto bordo con castillo de proa y alcázar, propulsión exclusivamente de vela y diseñada específicamente para la navegación de altura.

Su aparejo, distribuido en tres palos además del bauprés, era de velas cuadras en el mayor y el trinquete, con una vela latina aparejando el de mesana.

Parte de una expedición formada por otras cuatro naves (Trinidad, San Antonio, Concepción y Santiago) la Victoria había zarpado tres años antes con una dotación de 237 hombres al mando del portugués Fernando de Magallanes, con el fin de encontrar un paso que uniera Europa y las Indias por el Oeste. Juan Sebastián Elcano era entonces maestre a bordo de la Concepción.

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19 de abr. de 2015

La epopeya de 11.000 años de navegación

Entre las mareas y las olas de los océanos hay temibles piratas y fabulosos tesoros, relatos de aventuras, cruentas y legendarias batallas, formidables criaturas marinas.

Surcar los mares es adentrarse en lo desconocido, porque en cada viaje hay una Odisea, como en el poema de Homero, cuyo relato del regreso a casa del héroe Ulises era a bordo de una nave, precisamente, que yerra el camino: es ya sinónimo de las dificultades y los problemas de cualquier travesía.

Entre la ficción y la realidad, los viajes a bordo de los veleros han excitado la imaginación de todas las generaciones durante siglos, pero no son una fantasía, ni un sueño:

los imperios de los siglos XVI al XIX se forjaron entre los mástiles, las jarcias y las cubiertas de sus flotas, como fue el caso de los reinos de España, Inglaterra, Portugal, Francia y Holanda, potencias que dirimieron su hegemonía en el mar.

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18 de abr. de 2015

Hombres de la mar, barcos de leyenda

El mar, la mar, no es sólo aventura o leyenda. Es también memoria.

Desde que el primer ser humano se agarró a un tronco de árbol para cruzar un río o mantenerse a flote, la navegación ha jalonado los siglos y la Historia, dejando en ellos su impronta.

Hasta fecha muy reciente, pocas cosas en el largo devenir de la Humanidad pueden explicarse sin el mar, la navegación y los marinos como elementos clave. Como piezas fundamentales de cada acontecimiento. Desde el albor de cuanto conocemos, los hombres se han enfrentado al mar.

Lo han hecho por necesidad, ambición, aventura o cualquiera de los móviles, tan legítimos unos como otros, tan comprensibles, que mueven el corazón del ser humano. Lo han hecho obteniendo a veces su recompensa y pagando, muy a menudo, su elevado precio.

Por eso el mar y quienes lo navegaron constituye la más rica e importante escuela de vida, lucha y muerte. De superación, de coraje, de pericia y de supervivencia.

El mar es una lección antigua, inmensa, constante; y la peripecia de quienes lo surcaron, de quienes triunfaron o perecieron en él, de quienes navegaron sus aguas y reconocieron sus accidentes y costas, de quienes combatieron en sus aguas, de quienes exploraron mundos nuevos y unieron orillas remotas, es útil a la comunidad de los hombres.

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11 de abr. de 2015

Gettysburg (1863), prólogo de la batalla

El 15 de junio 1863 los primeros soldados del Ejército de Virginia del Norte, al mando de Robert E. Lee, cruzan el Potomac a la altura de Williamsport e inician la invasión del norte.

Es un ejército sudista de 70.000 hombres. Son rebeldes y voluntarios, entre ellos hay muchos irlandeses, aunque el grueso de ellos sirve en el Ejército de la Unión.

La mayoría carece de sueldo y ha de pertrecharse por su cuenta. Es un ejército de cohesión sobresaliente que combate por el Sur. Es en su mayoría, anglosajón y protestante. Aunque hay muchos hombres que no saben leer o escribir, todos hablan inglés, no hay tropas extranjeras.

Comparten costumbres y una fe común, y se han alzado repetidamente con la victoria frente a un adversario unionista superior en número. La confianza que depositan en Lee es tan sólida como la de cualquier ejército veterano.

Avanzan despacio hacia el norte por detrás de las Blue Ridge, escondiendo sus movimientos tras las montañas...

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5 de abr. de 2015

'Ángeles asesinos' -Michael Shaara

La niebla se levanta sobre las colinas de Gettysburg, Pensilvania.

Los dos ejércitos preparan sus líneas, listos para entablar la batalla crucial que cambió el curso de la guerra. El año es 1863, mes de julio.

Durante tres años la guerra ha enfrentado el Norte con el Sur, en una lucha desigual para decidir el destino de los Estados Unidos.

El general Robert E. Lee ha entrado con el Ejército Confederado en pleno corazón del territorio enemigo, en un audaz intento de obtener una victoria decisiva.

El Ejército de la Unión se prepara para recibirle, desesperado tras una serie de derrotas. El choque se producirá en Gettysburg y pasará a la Historia como la batalla que decidió la Guerra de Secesión (1861-1865). Con más de tres millones de ejemplares vendidos, 'Ángeles asesinos' es sin duda la novela bélica por excelencia.

Una obra profundamente humana y conmovedora, un libro único e inolvidable que nos hace vivir los sueños y los sufrimientos de los participantes en la más sangrienta batalla de la Guerra de Secesión.