14/9/2014

Así terminó el primer bandido Pujol, ahorcado

El coleccionista llamó a las oficinas de Jordi Pujol i Soley. Le respondieron distintos asistentes. Quería enseñarles un hallazgo...

Provenía de las pruebas para realizar un libro que hoy es una joya cuasi desconocida: '¡Españoles contra España!' ó sea 'El caudillo de los incendiarios de 1856'. Esta novela histórica basada en hechos reales tiene un protagonista: Josep Pujol i Barraca, alias el Boquica.

Quería que la ilustración se quedara en manos del ex-president, para que nadie pueda mostrarla y mofarse del molt honorable. Claro, esto pasó meses antes de la confesión de Jordi Pujol, antes de que se supiera que era -como mínimo- un vulgar defraudador.

De Ayala acepta mostrar una pieza única, la ilustración del primer bandido Pujol. Fue condenado en 1715. Lo tildaban de traidor a su país, violador, ratero, homicida, sacrílego, maltratador... ¿Quién era el Boquica Pujol?

La respuesta está en un texto anónimo titulado 'Verdadera Relación del más bárbaro catalán José Pujol (alias) Boquica'. Fue ahorcado el 23 de agosto 1815:

"Fue una furia del aberno; pues sus crueldades excede; y asombran al mismo horror, contra el benéfico Pueblo...; A una muger desdichada; quarenta onzas le robó, y luego para consuelo; después de tanta aflicción, mandó cortarle los pechos/ con cuyo mortal dolor, sólo tres horas de vida; su pena le permitió...".

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13/9/2014

Rusia (1812), las semillas de la catástrofe

La forzada abdicación del Kaiser y de todas las dinastías reinantes en los diversos países del Reich, la destrucción de todo el sistema aristocrático de milenaria tradición, unido a un serio intento de bolchevizar Alemania, tuvo consecuencias paralelas a las de la Revolución y el Terror en Francia hasta la llegada de Napoleón.

La destrucción sistemática de esa legitimidad milenaria, en lugar de buscar una transición o reforma progresiva y progresista, dejó el camino abierto a los aventureros con talento demagógico como Hitler, que en un sistema de legitimidades consolidadas jamás hubieran podido salir de sus tristes e histéricas peroratas abstemias -Hitler era rigurosamente abstemio- en las cervecerías.

Anthony Beevor en su monumental 'The Second World War' (2012) recuerda que la mayoría de los sistemas parlamentarios que surgieron del colapso de los tres imperios continentales en 1918, fueron derrocadas por su incapacidad para afrontar la convulsión social.

Y las minorías étnicas, que habían disfrutado de una paz razonable en los regímenes imperiales se enfrentaban ahora a las doctrinas de la pureza nacional.

En esta era colectivista, las soluciones violentas parecían supremamente heroicas a intelectuales de izquierda y derecha. Así como a los antiguos soldados amargados de la Primera Guerra Mundial.

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7/9/2014

La batalla de Nueva Orleans (1815)

El general británico John Lambert (1772-1847), tras considerar la posibilidad de renovar el ataque utilizando la Bía. de la orilla occidental, al final e inevitablemente, decidió retirarse.

Incluso los regimientos de refresco que estaban llegando y un tren de asedio que tenía en un buque que acababa de unirse a la flota, los beneficios no merecían la pena. Tras bombardear el fuerte de San Felipe en el río Misisipi, la flota puso rumbo a Biloxi.

Al norteamericano Jean Lafitte (c. 1780-1823), el 'Robin Hood' de la batalla, se le marchitaron sus laureles rápidamente. Cuando se examino el tesoro que había obtenido el comandante Patterson en BaratariaLuisiana, se encontró que parte de él era propiedad de algunos ciudadanos.

Posteriormente vivió en Luisiana, done reemprendió su carrera como traficante de armas. Parece ser que sus restos mortales descansan en un pequeño cementerio al sur de la frontera con México, donde incluso hoy en día no se admiten demasiadas preguntas.

Tras la victoria americana, Nueva Orleans pasó a tener el encanto que actualmente conserva, mezcla de aire europeo con un sabor indiscutible norteamericano.

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6/9/2014

'El conde de Montecristo' -Alexandre Dumas

'El conde de Montecristo' de Alexandre Dumas (1802-1870) es uno de los clásicos más populares de todos los tiempos.

Desde su publicación (1844), no ha dejado de seducir al gran público con la inolvidable historia de su protagonista. Edmond Dantés es un joven marinero, honrado y cándido, que lleva una existencia tranquila a pocos meses de librarse la decisiva batalla de Waterloo (1815).

Quiere casarse con la hermosa Mercedes, pero su vida se verá arruinada cuando su mejor amigo, Fernand Mondego, conde de Morcef, deseoso de conquistar a su prometida, le traicione vilmente.

Condenado a cumplir una condena que no merece en la siniestra prisión del Castillo de If (Marsella, Francia), Edmond vivirá una larga pesadilla de trece años. Obsesionado por su inesperado destino, dejará de lado sus convicciones en torno al bien y el mal, y se dedicará a tramar la venganza perfecta. 

Fuente:

Nº páginas: 1160 pags
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788439722410
Nº Edición:1ª
Año de edición: 2010
Plaza edición: BARCELONA.

24/8/2014

Napoleón y Josefina, engaño entre alcobas imperiales

«Quise de verdad a Josefina, aunque no la estimaba. Era demasiado mentirosa.

Pero tenía algo que me gustaba mucho; era una verdadera mujer; tenía el culo más bonito del mundo, con su isla de La Martinica».

Napoléon se puso digno al final de sus días, en el exilio de Santa Elena, y resumió su amor, su matrimonio, sus deseos incontrolables por la que fuera su emperatriz, en un bonito culo.

Valiente cretino, él y el amor (el suyo), le diría yo si me lo echara a la cara. Hipótesis imposible, claro, pero la Historia te permite este tipo de revanchas verbales.

Napoleón al final de sus días no estuvo a la altura de las circunstancias, ni del amor, ni de la amada -que también se las traía, todo hay que decirlo- porque por sus trescientas misivas ella le escribió apenas diez en toda la vida (para estar enamorada son bien pocas), y de aquella manera, más por necesidad y asegurar su vida de lujo y frenesí que porque le fascinara un «militarucho» de enana estatura, riqueza material aún más enana, orígenes corsos, y cuyo esplendoroso futuro ni se vislumbraba en el horizonte europeo.

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