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14/01/2012

Los húsares de Budapest

He visitado Budapest (Hungría) por primera vez.
Lo he hecho con un ansia febril de húsares y bajo la advocación de dos viejos amigos desaparecidos.

El conde Lászlo Almásy, el romántico explorador húngaro de El paciente inglés, hace mucho que murió; a las 15:00h del 22 de Marzo 1951, para ser exactos, de hepatitis complicada con una disentería amebiana producto de sus intensas estancias en el desierto egipcio. Pero no he dejado de rendirle visita, con unas florecillas, en su piso en el 29 de la avenida de Miklos Horthy, en la lujosa mansión de la familia en Buda, cerca del monumental hotel Gellért.

Salí del museo con los bolsillos llenos de soldaditos de plomo de la tienda de recuerdos, con ganas de muchas cargas a caballo, de duelos y de bailes en casa de los Esterházy -a ser posible con la aristócrata enfermera de Paddy- y casi me di de bruces con el tipo que estaba buscando: András Hadyk (1710-1790), el prototipo de húsar húngaro que, en una de esas audaces incursiones propias de la caballería ligera, saqueó Berlín y se sentó irrespetuosamente en el trono de Federico el Grande.

Paddy pasó un buen rato ante la misma estatua ecuestre del fulano soñando como yo soñé en su estela. ¡Ah, esos húsares!, ¡diablo de hombres! Quién pillara su valor. O al menos su uniforme...

En sus filas galopaba el bravo coronel Simonyi, que en 1814 cabalgó hasta Fontainbleu al estilo de Hadyk y vació su pipa en el trono de Napoleón. Y Mihály Kováts de Fabriczy que cruzó el charco para ayudar a organizar la caballería de EEUU y murió en 1779 en batalla contra los británicos.

Fuente:
- "Los húsares de Budapest".

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